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Oniria Crimes y otros clásicos de las aventuras Point & Click

El próximo 3 de diciembre Oniria Crimes debutará en formato digital para PlayStation 4, Nintendo Switch, Xbox One y Steam de la mano de cKolmos Games y Badland Publishing, para aportar un nuevo giro de tuerca al venerable género de las aventuras Point & Click. El punto de partida de la trama no puede ser más original: en un futuro distópico, la humanidad ha logrado colonizar el mundo de los sueños, construyendo en este plano onírico una auténtica ciudad, Palacio de los Deseos. Una megalópolis donde confluyen los sueños de toda la humanidad…

 

Esta gigantesca, y cambiante, ciudad no ha tardado en empezar a reflejar los mismos problemas que en el mundo real, con disputas políticas y una población que empiezan a reclamar un cambio en la gestión de Palacio de los Deseos, gobernada desde su fundación por Tiberio, el líder de la Triple Estrella, el gremio más poderoso de todos los que habitan este mundo onírico. Y por si no fuera bastante con la creciente tensión política, una serie de crímenes amenaza con destruir el frágil equilibrio que sostiene este particular plano de existencia.

Encarnando a uno de los Rondadores, los agentes encargados de velar por el orden y la justicia de Palacio de los Deseos, tu misión será resolver los seis casos que te planteará Oniria Crimes, tras investigar cada escena del crimen y desenmascarar a los culpables tras descartar a los demás sospechosos. La verdadera particularidad de esta innovadora aventura Point & Click radica en que podrás interrogar a los objetos de cada habitación, para contrastar sus testimonios y así descubrir todos los hechos que se ocultan detrás de cada crimen.

El fascinante universo de Oniria Crimes está totalmente construido a base de voxels, de tal manera que en algunos casos podrás rotar la escena del crimen para estudiar cada ángulo y así hallar nuevas pistas y testigos que puedan aportar la luz a cada caso. Pero no te dejes guiar por tu primera corazonada, porque podrías culpar a un inocente y dejar escapar a los verdaderos responsables. Ni siquiera te podrás fiar por completo del testimonio de los objetos porque, al igual que sus fallecidos dueños, tienen sus propias opiniones y prejuicios.

Con un guión, obra de Meri Palas, tan sólido como repleto de guiños y referencias a la cultura Pop, un ambientación de película Noir (apoyada en una espléndida banda sonora) y una mecánica sorprendente, en la que encontrarás puzles de la vieja escuela, de esos que precisan de mucha paciencia, ingenio y un lápiz y papel al lado del mando, Oniria Crimes fusiona el glorioso legado de las aventuras gráficas Point & Click con innovaciones estéticas y narrativas que te dejarán sin palabras.

El mundo de los sueños se abrirá ante tus ojos el próximo 3 de diciembre, pero para ir poniéndonos a tono, hemos recuperado algunos de los clásicos que inspiraron a cKolmos Games y otras aventuras Point & Click que dejaron huella en un género tan veterano como incombustible.

The Secret of Monkey Island

Si hablamos de aventuras Point & Click hay que mencionar forzosamente a la compañía que nos brindó algunos de los títulos más legendarios del género. LucasArts encadenó maravilla tras maravilla desde los remotos tiempos de Maniac Mansion y Zak McKracken, con joyas como Loom, Sam & Max Hit The Road o Full Throttle. Debíamos escoger solo un título y la elección era obvia, sobre todo porque Jorge García, fundador de cKolmos Games y programador y diseñador de Oniria Crimes, lo cita como una de sus principales influencias: The Secret of the Monkey Island. Las desventuras del aprendiz de pirata Guybrush Threepwood nos brindaron momentos inolvidables, desde los duelos de insultos a la fabricación de grog o la tremenda utilidad que ofrece un pollo de goma con polea.

Simon the Sorcerer

Otra de las influencias que nos mencionó Jorge García en la entrevista que le hicimos hace unos meses, lo que denota que el equipo de cKolmos Games son unos auténticos apasionados de las aventuras gráficas Point & Click. Simon the Sorcerer no suele aparecer en los tops del género, y es una auténtica pena, porque es una joya que merece ser reivindicada y disfrutada por las nuevas generaciones. Por suerte, las peripecias de este peculiar hechicero han sido recuperadas en portales como GOG, donde se puede adquirir a precio de derribo una versión adaptada a los ordenadores actuales.

Beneath a Steel Sky

Al igual que Oniria Crimes, esta inolvidable aventura de Revolution Software también transcurre en un mundo futurista y distópico. El equipo liderado por Charles Cecil, el mismo que más adelante nos brindaría otras joyas del género como la saga Broken Sword, contó el mismísimo Dave Gibbons (co-autor de Watchmen junto a Alan Moore) para trasladarnos a una Australia desolada, como el resto del planeta, por la contaminación y la lluvia radiactiva.

Cruise for a Corpse

Delphine Software rindió tributo a las novelas de Agatha Christie con esta deliciosa aventura a bordo del barco de un magnate que acaba siendo asesinado. Encarnando al inspector Raoul Dusentier (un personaje claramente inspirado por el Hércules Poirot de Christie) debemos interrogar al resto de pasajeros y buscar indicios que nos permitan desenmascarar al asesino. El estudio francés utilizó su experiencia en clásicos como Another World para dotar al protagonista de una espectacular animación y un tamaño sorprendente para los cánones de la época. Una gran aventura que tuvo la mala fortuna de ser eclipsada por una LucasArts en estado de gracia.

The Last Express

Tras firmar los revolucionarios Karateka y Prince of Persia, Jordan Mechner firmó la obra más ambiciosa de su carrera, una aventura de misterio a bordo del icónico Orient Express, para la cual filmó a actores reales sobre un croma para transformarlos posteriormente en dibujos animados gracias a la magia del rotoscoping. A pesar de su espectacular factura técnica, The Last Express fue un fracaso comercial que no logró recuperar su abultado presupuesto (5 millones de dólares). Una producción adelantada a su tiempo que con el paso de los años se convirtió en una pequeña obra de culto.